¡Hola, amigos y familia!
 Ha pasado aproximadamente un mes desde que regresĂ© a casa desde Guatemala y definitivamente hace unas semanas deberĂa haber publicado este blog. Me he sentado más de una vez a redactarlo, pero cada vez que lo he intentado me encuentro sin saber quĂ© escribir. Quiero presentar mis recuerdos de las aventuras y los seres queridos con el máximo respeto, pero la tarea se siente desalentadora. ÂżCĂłmo puedo poner en palabras los siete meses de experiencias inolvidables y de las personas preciosas que ayudaron a dar forma a mi tiempo en Guatemala, asĂ como dar forma a lo que soy hoy en dĂa?
 Mis Ăşltimas semanas en Guatemala estuvieron llenas de dulces celebraciones y tiempo que pasĂ© con mis seres queridos. En mi Ăşltimo dĂa de clases de cocina, el chef Elliott y sus estudiantes me sorprendieron preparando una deliciosa comida de sándwiches, rosa de Jamaica para beber y pastel de postre. No tenĂa idea de que esto estaba sucediendo y me sentĂ muy honrada y agradecida por su amabilidad. DespuĂ©s de que todos tuvimos la oportunidad de compartir algunas palabras entre nosotros, participamos con entusiasmo en la comida, compartimos historias y nos reĂmos juntos. Algunos de mis mejores recuerdos de mi tiempo en Monte Cristo los hice en la cocina: cantar con los estudiantes mientras cortábamos verduras, aprendimos a hacer rellenitos juntos, y nos reĂamos cuando no podĂamos entendernos. Siempre tendrĂ© estos momentos cerca de mi corazĂłn. AquĂ hay una foto del chef y yo, asĂ como una con los estudiantes en ese Ăşltimo dĂa:


 Durante mi Ăşltima semana, me propuse pasar una noche jugando juegos de cartas y recordando con mi familia anfitriona de Antigua. FĂ©lix, Are, Mariana y Samuel fueron las primeras personas que me dieron la bienvenida de Guatemala y me apoyaron durante toda mi estadĂa, incluso cuando no vivĂa con ellos. Realmente son mi familia y ahora los extraño mucho. DespuĂ©s de comer y compartir recuerdos de todos los momentos que pasĂ© en su casa, recordĂ© lo hermoso que es tener personas en mi vida que me importan profundamente y que sienten lo mismo por mĂ. La vida no tendrĂa sentido sin personas a las que amar y con las que compartir experiencias. Decir adiĂłs a esta familia fue extremadamente difĂcil, pero como me recordaron, “no es adiĂłs, solo es un nos vemos.” Lamentablemente, no pude hacerme una foto con ellos durante mi Ăşltima visita, asĂ que aquĂ hay algunos de los momentos anteriores juntos:

Las despedidas seguĂan llegando, por mucho que quisiera que se detuvieran. Cuando finalmente llegĂł mi Ăşltimo dĂa en Monte Cristo, se sintiĂł muy agridulce. DespuĂ©s de que terminĂł la reflexiĂłn por la mañana, mi madre anfitriona, VerĂłnica, y mi abuela anfitriona, Doña Micaela, me llamaron al frente del salĂłn. No sabĂa lo que habĂan planeado, asĂ que me sorprendiĂł cuando comenzaron a agradecerme por mis contribuciones en la escuela. Sus amables palabras me conmovieron tanto que ni siquiera pude responder. Para mĂ, fue un honor haber ayudado en las áreas de inglĂ©s, cocina y mĂşsica durante mi tiempo con Monte Cristo. HabĂa aprendido más de los estudiantes de lo que ellos podrĂan haber aprendido de mĂ. DespuĂ©s de que mi abuela anfitriona me diera un abrazo, ¡me sorprendĂ de nuevo cuando los estudiantes comenzaron a traerme regalos! Di un abrazo tras otro mientras cada estudiante venĂa a despedirse. Fue un momento que nunca olvidarĂ©. DespuĂ©s, nos hicimos una gran foto de grupo en el patio. ¡Éramos tantos, que apenas cabĂamos en el marco! TambiĂ©n querĂa asegurarme de tener una foto con cada clase, asĂ que despuĂ©s de todas mis clases de inglĂ©s ese dĂa, me asegurĂ© de que nos tomáramos una foto juntos. Rudy (el profesor de mĂşsica) y yo tambiĂ©n tuvimos, por supuesto, que tocar una Ăşltima canciĂłn juntos en la guitarra. Elegimos “I’m Yours” de Jason Mraz porque era una de nuestras canciones favoritas y una que habĂamos aprendido juntos unas semanas antes. La mĂşsica es tan especial en el sentido de que realmente es un lenguaje universal. Estoy muy agradecida de que Rudy y yo pudiĂ©ramos compartir nuestro amor por la mĂşsica juntos durante estos pocos y cortos meses. AquĂ hay algunas fotos de mi Ăşltimo dĂa en Monte:

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Antes de irme de Guatemala, tambiĂ©n tuve la oportunidad de regresar a Santa Cruz por unos dĂas y pasar tiempo con mi familia anfitriona allĂ, asĂ como con mi familia de Casa Gloria. ¡Estoy tan contenta de haber podido hacer esto! Me divertĂ mucho poniĂ©ndome al dĂa con todos, jugando interminables juegos de Uno, sentándome alrededor de la fogata haciendo s’mores y buscando chocobananos con los niños. Pude almorzar con los niños en Casa Gloria, participar en un Ăşltimo devocional e incluso asistir a la iglesia con ellos nuevamente. Los habĂa extrañado mucho y estaba muy agradecida de poder volver a verlos a todos. AquĂ hay algunas fotos de mi visita:
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 DespuĂ©s de regresar a Chimaltenango de mi visita a Santa Cruz, pasĂ© una Ăşltima tarde en Monte Cristo. CaminĂ© por el campus disfrutando de su belleza y reflexionando sobre todos mis recuerdos allĂ. ConocĂ a los cerditos que acababan de llegar para el programa de agricultura y tambiĂ©n les cantĂ© a los estudiantes por Ăşltima vez. Cantar para los estudiantes fue un momento especial que cerrĂł el cĂrculo. CantĂ© “You Are My Sunshine”, que fue la primera canciĂłn que toquĂ© y cantĂ© para ellos, asĂ que me pareciĂł apropiado que tambiĂ©n fuera la Ăşltima. AquĂ hay algunas fotos de esa Ăşltima tarde:
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Ese mismo dĂa, mi familia anfitriona en Chimaltenango se reuniĂł para una cena de despedida. Comimos pepián, uno de mis platos guatemaltecos favoritos, recordamos, reĂmos y cantamos juntos. No podrĂa haber soñado con una mejor y Ăşltima noche juntos. Fue, por supuesto, muy agridulce, pero elegĂ vivir el momento, agradeciendo a esas personas y mis experiencias con ellas. Dicho esto, fue increĂblemente difĂcil decir adiĂłs al dĂa siguiente. El viaje al aeropuerto fue sombrĂo; no querĂa irme. Mientras mis abuelos anfitriones me acompañaban a las puertas del aeropuerto, comencĂ© a llorar, sabiendo que me despedirĂa de ellos por un tiempo desconocido, posiblemente para siempre. Todos nos abrazamos y lloramos, y de alguna manera, incluso en medio de toda esa tristeza, fue suficiente saber que nos amábamos. AquĂ está la Ăşltima foto que tomamos juntos antes de irme (y antes de que comenzara todo el llanto jaja):

Mientras leĂa algunas de las entradas de mi diario, me encontrĂ© con este párrafo de una semana antes de salir de Montecristo. Lo comparto ahora porque siento que explica con precisiĂłn lo que estaba pensando y sintiendo mientras me preparaba para partir. Dice: “Al concluir mi tiempo en Monte Cristo, he pasado muchos momentos pensando y reflexionando sobre todas mis experiencias aquĂ en Guatemala. Siento cada vez más triste mientras me preparo para irme, porque esta vez, no solo me voy de Chimaltenango, tambiĂ©n me voy de Guatemala. Vivir en este paĂs durante los Ăşltimos siete meses ha sido una de las experiencias más increĂbles de mi vida, y estarĂ© eternamente agradecida con todas las personas que lo hicieron posible”.
Antes de cerrar esta parte final, me gustarĂa compartir algunos recuerdos, algunos buenos, otros no tan buenos, de mi tiempo en Guatemala que nunca quiero olvidar. Obviamente, esta no es una descripciĂłn completa de mi tiempo allĂ, ya que una lista nunca podrĂa capturar realmente todas las experiencias y personas maravillosas que viven en mi corazĂłn. Dicho esto, aquĂ hay un par de recuerdos que sobresalen:
- La fiesta de primera comuniĂłn de Samuel (mi hermano anfitriĂłn en Antigua)
- Vincularse con Mariana (mi hermana anfitriona en Antigua) a través de la lectura y la música
- Sentir que me iba a morir de frĂo mientras escalaba el Volcán Acatenango
- Las muchas veces que me sentĂ incĂłmoda debido a la barrera del idioma
- Jugar cientos de rondas de UNo con los niños en Santa Cruz
- La forma en que Michelle (mi hermana anfitriona en Santa Cruz) siempre intentaba colarse en mi habitaciĂłn para saludarme
- La paciencia constante de Meyli (la secretaria de Casa Gloria) con mis deficientes conocimientos de español Â
- Jugar lucha libre con los chicos de Casa Gloria
- Ver fĂştbol con Emerson (mi hermano anfitriĂłn en Santa Cruz)
- Los abrazos frecuentes de Sulmi (mi hermana anfitriona en Santa Cruz)
- Buscar chocobananos alrededor de un millĂłn de veces con mis hermanos anfitrionesÂ
- Ir al mĂ©dico dos veces con niños de Casa Gloria y sentir que no podĂa entender nada
- Visitar el museo de arte en Antigua con mi amigo Adrián
- Hacer dos masas de pastel en tiempo récord con Anna (mi amiga estadounidense en Santa Cruz)
- ReĂr y tener conversaciones increĂbles con la profesora de inglĂ©s de Monte Cristo
- Accidentalmente decirle a un estudiante de Montecristo que “a menudo” en inglĂ©s era “desnudo” en lugar de “a menudo”... ¡Gritos!
- Aprender sobre la vida, la familia y la historia guatemalteca de Don Mario y Doña Micaela (mis abuelos anfitriones en Chimaltenango)
- Cantar “Un Idiota” con Quinto
Gracias, amigos y familiares, por sus pensamientos y oraciones a lo largo de este viaje de siete meses. Estoy eternamente agradecida por todo el apoyo que recibĂ a travĂ©s de llamadas telefĂłnicas y mensajes de texto mientras estuve fuera. La tecnologĂa es increĂble, Âżverdad? Saber que tenĂa gente en casa que me apoyaba y me animaba fue muy alentador, especialmente cuando extrañaba mi hogar. Y a todos los que leen este blog en este momento, gracias. Gracias por interesarse en mis aventuras durante los Ăşltimos siete meses, por celebrar mis Ă©xitos y llorar mis pĂ©rdidas junto a mĂ. EstarĂ© eternamente agradecida.
Con mucho cariño,
Jenna/Jordy/Nicole